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Nuevos aires gallegos inundan Madrid de música con Luis Fercán ENTREVISTAS 

Nuevos aires gallegos inundan Madrid de música con Luis Fercán

Salgo diez minutos antes de tiempo y me fijo que Madrid se levanta entre una lluvia calmada y lentitud, me lío un cigarrillo y comienzo el día, alguien por la calle y me detiene para ofrecerme fuego, ahí intuyo que empieza algo bonito. En el camino al Café Pavón resuena en mis cascos ‘Enséñame a bailar’ y pienso “debería haberme preparado algo elaborado“, pero hasta después de la entrevista no entenderé que todo reside en la naturalidad de las cosas.

A Luis le ha afectado el frío de esta gran ciudad y aparece tranquilo vestido con una sonrisa, cosa muy común en él, entre la poca gente de las calles. Me ofrece un gran abrazo y entramos al café con el aire más natural del mundo. Saluda a los camareros como de costumbre, puedo asumir fácilmente que ese es su bar y que se siente cómodo, nos sentamos en la mesa con un par de cafés y dos tostadas y como no, de nuevo, una sonrisa inmensa de mantel.

La entrevista comienza con un “si tienes preguntas duras, hazlas“, así que aquí comienza un juego de niños:

Youth Lives Music: Tengo una duda, he venido escuchando un tema tuyo y me ha surgido la duda, ¿cuándo comienza Luis Fercán a cantar y de dónde surge?

Luis Fercán: Todo empezó cuando cogí la guitarra a los dieciséis años, me flipaba su sonido en la música, así que le dije a mis padres que si no empezaba a tocar en ese momento, lo iba a dejar apartado y pensé “tengo que empezar ya”.

YLM: ¿Fue algo autodidacta?

L.F: Bueno, realmente empecé a tocar con un tío que se llama Jazzman, él tocaba en la calle, en Santiago, fue como mi profesor, le tengo mucho cariño a Quique. Sigo yendo de vez en cuando a verle. Empecé a componer en ese momento también.

YLM: ¿Eres perfeccionista a la hora de componer? ¿Coges un tema y lo trabajas, le das vueltas?

L.F: He evolucionado mucho desde que llegue a Madrid en cuanto a calidad de letra quizás. Tengo un “mentor” muy activo en casa, Pablo Benavente, que siempre me da su punto de vista, de eso también me llevo algo, también se aprende. Pero no, no soy muy perfeccionista. Creo que componer es algo que “se vomita”, me gusta sentir algo, componerlo y plasmarlo. No compongo para hacer canciones, compongo porque lo necesito en mi vida, si no, carecería de sentido. Coordinar letra con melodía es otra cosa, normalmente suelo componer primero la melodía y seguidamente la letra, lo ideal sería hacer la letra y después componer la música pero realmente creo que se puede hacer de cualquier manera, simplemente tiene que ser real, cuanta más realidad más fácil es para el receptor.

“No compongo para hacer canciones. Compongo porque lo necesito en mi vida, si no, carecería de sentido“.

YLM: ¿Crees que ser cantautor y ser poeta está relacionado? Al fin y al cabo son letras y es contar historias también…

L.F: La gente piensa que por ser cantautor se puede ser poeta, pero desde mi punto de vista se equivocan. Creo que es muy difícil ser el mejor en las dos cosas… Si algún día publicara algo escrito, no tendría nada que ver con lo que digo o hago en mi música.

YLM: ¿Consideras que la naturalidad es necesaria en el tema artístico? ¿Crees que, como dices, “vomitarlo” afecta al receptor?

L.F: Soy anti “hacer algo que no te haya pasado”. Por ejemplo, el tema de ‘Enséñame a bailar’ no es una vivencia mía, es cierto, pero es real y eso se nota. Creo que hoy en día hace falta cariño al hacer las cosas, falta sensibilidad. Si yo hiciese las cosas pensando en la gente, sin que tuviera nada mío, no transmitiría una mierda. Yo quiero hacer un disco con el que me sienta tan yo que realmente sea imposible que quien lo escuche no vibre con ello. No pretendo ser conocido ahora, soy consciente de que tengo tiempo, sé que si no sacase disco hasta los veinticinco no pasaría nada, pero por suerte creo que empezaré a grabar en verano, por que creo que estoy en el momento de hacerlo. En realidad me apetece tener algo físico desde hace tiempo, “un hijo mío” entre manos.

“Le tengo respeto suficiente a la música como para no tomármela en serio.”

YLM: Cuando empiezas a comercializar esa relación que tienes con la música, ¿crees que pierdes esencia con la misma?

L.F: No lo creo… Realmente, ¿que es comercializar algo? Yo sé que quiero vivir de esto, por supuesto, pero prefiero cobrar lo mínimo y vivir de lo que me gusta, que poder cobrar muchísimo siendo algo que no me apetece ser. Creo que estoy siguiendo un camino sin lodo, no quiero llegar a perder esa conexión con la música.

YLM: ¿Qué te importa más en una canción?

L.F: Cada vez más la letra,  pero soy anti-grupos donde alguien desafine. La voz es otro instrumento más.

YLM: ¿Qué suele escuchar Luis Fercán?

L.F: De todo. Creo que tengo como 700 listas en Spotify, no podría pasar un día sin escuchar música, es necesario en mi. Soy un yonki de la música con un enganche brutal, para mi está en todos lados. Creo que tengo una sensibilidad muy alta con la música y me parece genial, para mi es mi mayor virtud, mi facilidad para que la música me toque, por así decirlo. Es algo que te puede dar tanto y tan fácil, que te puede provocar tantas cosas… es maravilloso. Mi meta es acabar de entender la música y evolucionar con ella.

“Hay una frase de James Rhodes que dice que la música es la respuesta a aquello que no la tiene”. 

Y entre sorbo de café y exhalación de esperanza donde todo continue su evolutivo camino acaba todo. Ha sido una hora y media  de entrevista reducida a papel y fotografías  donde la esencia de niño pequeño de esos que comparten sueños puede con todo.

Salimos del café y le acompaño hasta el trabajo divagando un poco más en su vida entre los acordes, nos abrazamos hasta la próxima, que probablemente sea en otra cafetería, con una cerveza y un nuevo disco debajo del brazo.

Fotografías: Sara Fraguas

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